Un duro retrato de una época, sí, pero sobre todo de la condición, la humana, difícil de doblegar ante ciertos impulsos. El deseo, carnal en algunos casos y material en otros, atrapa a nuestros personajes, les ciega, les paraliza, pero también les alimenta y da sentido a su existencia y a sus inesperadas reacciones.
Una historia en la que el amor, el poder, la ambición, el deseo y la violencia se unen irremediablemente, como caras de una misma moneda que, lanzada al aire, puede sorprendernos con su implacable veredicto.